El ingreso (IV Parte)

¡Hola de nuevo!

Os traigo la siguiente parte del proceso de la operación. Antes de todo quiero decir que mi experiencia no es lo habitual, normalmente todo va bien pero hay un pequeño porcentaje de riesgo de que hayan inconvenientes y me tocó a mí. Como me dijo el cirujano que me operó, no es normal que pase eso pero “shit happens” ( Las cosas malas pasan). De todas formas si me preguntaran ahora si lo volvería a hacer aún sabiendo que me pasaría lo que pasó, a día de hoy digo que rotundamente sí, veremos en un tiempo si opino igual.

Me desperté ya en reanimación, medio dormida. La noche la pasé bastante mal, me despertaba vomitaba, me volvía a dormir, así toda a noche. Se me hizo eterna, pensaba que ya era el día siguiente pero todavía era de madrugada. Las enfermeras se ganaron mi admiración de por vida, #santapaciencia,  de verdad que se ganan el sueldo, estas por lo menos. 

Me pusieron una sonda, para ayudar a expulsar  lo que tenía en el estomago y me hacía vomitar tanto, el cirujano no era partidario pero llegó cuando ya estaba puesta y no me la quitaron. Me llevaron a otra sala de reanimación, enfrente del quirófano de gastro para tenerme controlada y por si había que operar rápido, estar cerca de quirófano. 

El segundo día, me lo pasé durmiendo creo hasta la noche, estaba muy cansada y claro por la noche entré en [ModoBuho:ON] estaba muy animada, espabilada y aburrida, deseando que viniera la enfermera para hablar con alguien. en reanimación sólo podía recibir visitas media hora por la mañana y media por la tarde, sin móvil ni nada, así que entenderéis que estuviera aburrida. Por suerte pasaban muy a menudo para controlar, es muy maja y me daba coba 😉  como el resto de enfermeras, por lo general los enfermos que estaban o estan ahí, se encuentran bastante mal o medio sedados de la operación, así que me hacían caso y hablaban conmigo. Hasta aprovecharon en un rato que no tenían mucho trabajo para usarme de conejillo de indias y aprender a buscar venas con el ecografo, entre otras porque mis venas son un poco cacota y tenía los brazos llenos de morados, yo encantada, me hacían compañía y aprendía. Como digo más majas que un campo de girasoles 🙂

El tercer día, sábado ya,  Por fin  al mediodía me quitaron la sonda. Por la tarde ya me mandaron a planta a una habitación normal, aún sin beber nada ni poder levantarme de la cama. Según creo recordar me dieron algo de beber, infusión de manzanilla, zumo de manzana, melocotón y la cena…  Ainssss el caldo de la cena, me da la risa de acordarme, que  malo estaba el pobre, sólo sabía a apio y que soso!

Lo peor fue la sed, tenía oxígeno puesto y tenía la boca como una zapatilla de esparto, había momentos que no podía ni hablar, eso también me pasó después ya en casa.

Esa noche tuvimos festival, perdía sangre por algún lado y me dio algo de fiebre. Después de las pruebas llegaron los cirujanos; uno quería hacerme una endoscopia, otra me quería poner la sonda otra vez, yo ya estaba a punto de llorar… Finamente me hicieron un tac y vieron que todo estaba bien. El cirujano, Míster, que parecía salido de Anatomía de Grey, muy majo él, me decía tranquila que son buenas noticias pero yo sólo pensaba en la sonda. Una vez en la habitación, la enfermera me confirmó que no me la pondrían y sólo me harían una transfusión de sangre, entonces ya respiré tranquila, por suerte quedó todo en un susto. 

El cuarto día me tuvieron unas horas sin beber nada, por si acaso, me dejaron levantarme a sillón. Por la tarde me dieron de beber otra vez, empezamos con el protocolo de “comida” otra vez de cero.

El quinto día, el lunes me quitaron el resto de cables. Me movía con más libertad y me daban de “comer” cada hora y media. Por precaución me dejaron un dia más, esa noche dormí sola, sin incidentes. El sexto día, el martes, por fin fin llegó el momento; ¡¡Para casa!! Mi sofá, mi manta, ¡mi gatita! Como la echaba de menos! me pasé casi todo el día durmiendo. 

Y ya está, ya estáis casi, casi al día! si tenéis alguna duda o pregunta, escribid un comentario o enviadme un mail. Nos vemos pronto, un abrazo de oso.

 

 

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